La inteligencia emocional es una disciplina relativamente nueva que estudia la manera en que nos comportamos con nosotros mismos y con los demás. Actualmente juega un papel importante en empresas, que la añaden a sus criterios de selección de personal y puestos directivos, en los que la formación académica e inteligencia se dan por supuestas y entran en juego factores más personales como la empatía, la capacidad organizativa, la iniciativa, la capacidad de liderar equipos o la flexibilidad.  Incluso emprendedores y trabajadores autónomos se ven  beneficiados de una buena gestión de emociones y valores. Pero ¿qué es exactamente “inteligencia emocional”?

 
Hasta ahora se pensaba que existía una inteligencia concreta en cada uno de los individuos, medible a través de diferentes test que daban lugar a un coeficiente intelectual concreto. Hoy sabemos que la inteligencia abarca en sí misma múltiples factores y habilidades.

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Hay personas con un talento indiscutible para la música o las matemáticas que sin embargo pueden tener carencias en otras áreas de conocimiento. Igualmente  encontramos gente atrapada en una serie de conductas y comportamientos que pueden frenar su desarrollo personal y laboral, en contraposición a otros cuyo carácter y manera de ver la vida les son de gran ayuda para superar situaciones adversas y dificultades. Dicho de otro modo, la inteligencia emocional es “La habilidad de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos de manera adecuada y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás” (Mayer y Salovey, 1997; Mayer, Caruso y Salovey, 1999)

art2_img1Todos los seres humanos estamos sujetos a múltiples experiencias, estímulos, relaciones, etc, que no siempre son positivos y a veces terminan dando lugar a momentos de estrés, ansiedad, desánimo…  Habitualmente nos asaltan los llamados “pensamientos rumiativos”, seguro que los conoces,  son esos pensamientos y recuerdos recurrentes que, tras un hecho o situación más o menos traumática, acuden una y otra vez a nuestra cabeza, interrumpiendo cualquier otra idea o tarea que estemos realizando en ese momento. Este tipo de pensamiento suele ser bastante nocivo e inevitable, a menudo nos sumerge en un estado de tristeza y preocupación en el que nos volvemos tendentes a elaborar juicios negativos sobre nuestra propia vida (alimentando así el círculo de pesadumbre y desencanto), somos menos resolutivos y nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás acaban degenerándose. La inteligencia emocional trata de educar nuestras emociones para ayudarnos a superar estas situaciones y afrontarlas con éxito.

Esta disciplina abarca la percepción, valoración y expresión de la emoción, es decir, nos enseña a identificar nuestras emociones y las de otras personas, y nos explica cómo expresar adecuada y correctamente sentimientos y necesidades. También nos muestra a la emoción como facilitadora del pensamiento, ya que a través de las emociones podemos atender a la información relevante, tomar decisiones con facilidad, cambiar de estrategia y amoldarnos a las circunstancias de cada momento, ayudándonos a enfrentarnos a los problemas que puedan surgir. También fomenta la comprensión y análisis de las emociones, enseñándonos a etiquetar y catalogar las diferentes emociones, a entender las relaciones existentes entre ellas y las situaciones en las que se producen, ayudándonos a controlarlas y regularlas. En conclusión, se trata de un viaje hacia nosotros mismos y hacia los demás que acaba propiciando nuestro crecimiento emocional, intelectual y espiritual, y mejorando nuestra relación con el entorno y con otros seres humanos.

Personas con una buena inteligencia emocional

rinden más y mejor en el trabajo, gestionan el tiempo de manera óptima

y son hábiles y rápidos en la toma de decisiones

art2_img3Su uso en empresas es cada vez más valorado. Se ha demostrado en diversos estudios, que personas con una buena inteligencia emocional rinden más y mejor en el trabajo, gestionan el tiempo de manera óptima, son hábiles y rápidos en la toma de decisiones, soportan mejor el estrés y crean un clima agradable y distendido en el que se fomenta el trabajo en equipo y la superación personal de cada uno de los individuos. Pero no sólo eso, la gente con mayor puntuación en inteligencia emocional es menos tendente a la depresión, está satisfecha con su propia vida y tiene una imagen de sí misma más benévola y permisiva. Estudios de Goldman, Kraemer y Salovey apuntan también a que las personas con mayor facilidad para regular sus estados de ánimo negativos son menos propensas a padecer cualquier tipo de enfermedad. Como ves, una buena gestión de las emociones sólo trae ventajas a nuestra vida personal y laboral.

A través del Programa Coaching Learning impartido por la Universidad de Sevilla podrás conocer las múltiples inteligencias, fomentar el desarrollo de tu inteligencia emocional y encarar con seguridad y decisión cualquier reto que te propongas.

Diploma de Estudios Especializados en Coaching Ejecutivo y Organizacional

Organiza: Siscapem, Universidad de Sevilla
Número de créditos: 30 ECTS
Fecha Inicio: 07/11/2015
Fecha Fin: 05/04/2016
Modalidad: Semipresencial
Precio: 2.459 € (tasas incluidas)
Posibilidad de pago fraccionado

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